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martes, 3 de diciembre de 2013

"A PUERTA CERRADA" de Jean-Paul Sartre: El infierno en los otros

Esta obra escrita por Jean Paul Sartre se trata sobre una historia con tres personajes. Garcin, un soldado desertor, Inés, una mujer manipuladora y Etelle, una chica de clase alta. Ellos se encuentran (según afirman) en el infierno, tras haber muerto. En un principio, los tres se encontraban confundidos sobre cuál propósito servía encerrarlos en un cuarto sin ventanas ni salida alguna. Conforme se desenlaza la historia, se dan cuenta de que su castigo era la compañía misma de cada uno. Todos siendo verdugos y víctimas simultáneamente.



Primero está Garcin: un hombre al que le horroriza su propio ser. A él, aparentemente, no le importa el hecho de que se encuentren encerrados por toda la eternidad, su única preocupación es el acto de cobardía que realizó en vida al escapar de su servicio militar. Constantemente se mantiene quieto, en perfecto silencio, tratando de escuchar a aquellos que dejó en la Tierra con la esperanza de escuchar que su vida no fuera recordada sólo por el acto de su cobardía.

Después se encuentra Inés. Una mujer que afirma su naturaleza cruel y la disfruta. Éste personaje es quien más acepta su destino de los tres, sin embargo, contiene un increíble desprecio hacia Garcin y Estelle.

Finalmente, está Estelle. Una muchacha de alta sociedad que al principio vivía en la ruina pero al casarse con un hombre rico adquirió un nuevo estilo de vida. Pese a su fortuna, la desfortuna la asecha. Engaña a su esposo con un hombre pobre con el que tiene a una hija. Pero la mata y la arroja a un lago, causando consecuentemente, el suicidio de su esposo al enterarse este de tal atrocidad.


Cada uno intenta mantenerse en un rincón a petición de Garcin, por toda la eternidad, sin embargo no pueden evitar interactuar uno con el otro. Como no se pueden ver a sí mismos y ya nadie más los puede ver excepto por las personas dentro de esa habitación, necesitan alguna forma de confirmar su existencia. Pero al basar su existencia en la interpretación de estos trastornados, se forma una obsesión por cambiar la realidad. Cambiar su propio ser por medio de los ojos de los demás.


Es por ello que cuando Garcin se encuentra frente a la puerta abierta, no se atreve a cruzarla, necesita probarle a Inés que él no es un cobarde, necesita resistir las tentaciones de la bella Estelle. Necesita superar a sus verdugos aunque esto implique una serie de discusiones que durarán toda la eternidad. 

"a puerta cerrada" Jean Paul Satre: nuestro infierno personal

En la obra “a puerta cerrada” hablaré de la representación del infierno no literal o materialmente, como un infierno dantesco, sino más bien como un infierno personal que las mismas personas nos hacemos pasar,  y encerrarnos nosotros mismo en este.

Realmente hay muchas razones de porque estos tres personajes solos se bastaban para hacerse lo que el hombre considera un infierno, ya que hay una problemática interesante, todos están encerrados en una gran (gran) burbuja de ego y creen que su sufrimiento y el castigo que cada uno provoco fue el peor, además de que se vuelve un triángulo amoroso en el que cada uno deseaba al que eran rechazados por, haciéndolo aún más complicado.

El infierno lo hacemos nosotros mismos cuando en vez de convertir experiencias traumáticas en algún tipo de aprendizaje lo absorbemos como si fuera veneno que no arde y quema, y solo estamos buscando a quien inyectárselo y compartir el dolor, casi como una serpiente.

Creo que esa es la mayor diferencia entre una persona madura y la mayoría de la gente (incluyendo adultos), quienes sufren y aprenden, llegan a saber y comprender, y quienes llegan a saber y comprender, maduran y se equilibran psíquica y emocionalmente hablando, a diferencia de la mayoría de las personas, que quedan encerrados en sus problemas y no saben cómo manejarlos, lo cual les produce gran estrés.


Es como las personas que ves en la calle de una metrópolis, nadie observa, nadie habla, todos van a prisa, en su celular, en su iPod, en sus problemas, a nadie le importa nada. Puedes incluso ver parejas caminando a lado de la otra sin verse y su vista fija en el celular, estamos perdiendo mucho la capacidad de asombro y me parece que es algo triste, ya que esta última te ayuda a preguntarte, entender y disfrutar en alguna magnitud la vida, creo que de vez en cuando deberíamos sentarnos y simplemente ver lo que nos rodea, ver a la gente y disfrutar lo que ves.

Jean-Paul Sartre FP.JPG

"A puerta cerrada" Jean Paul Sartre: Concepto del infierno, ¿Porque el infierno son los otros? ¿Que representa cada uno de los tres personajes?




Estos personajes que están encerrados en un cuarto con una puerta bajo llave nos muestran que esos personajes no pueden escapar del destino que les espera. García por ser el cobarde y mentiroso que engañaba a su esposa, y por esas acciones él se ve obligado a sufrir por sus propios métodos.

Según lo que podemos llegar a pensar sobre esta obra es que la mirada sobre las personases muy poderosa como por ejemplo  le preguntas a alguien sobre algo y te lo dicen con una mentira con una sola mirada tu puedes hacer que esa persona realmente confiese sus verdades, es por eso que en la obra con ese tipo de miradas continuas entre los 3, están obligados a revelar las cosas malas que han hecho y sufriendo todo el tiempo por haber hecho esas cosas, aunque por ejemplo Inés ya no le importa como que el sentido de la vida, simplemente quiere acabar ya todo.

Inés por ser una mujer que es lesbiana tiene capacidades de poder manipular a la persona que ella quiera sin importar el género ya que ella puede poner a una persona en contra de otra e incluso hacerle tener sus opiniones.

Estelle una mujer que traiciono a su hombre y mato a su hija le traería repercusiones durante el resto de su vida al estar en esta sala que  algunos consideran como el infierno, pero en realidad las miradas hacen que empiece las torturas y de ahí pueda empezar el sufrimiento que es lo que representa el infierno como puro dolor.

Estas personajes llegan a un punto en que se conocen demasiado y necesitan una cosa del otro para poder conseguir algún objetivo que ellos desean, es por eso que cuando García grita que abran la puerta y esta se abre, se da cuenta que no puede abandonar la habitación por lo que estoy diciendo de que se necesitan ahora el uno del otro.

Esto realmente te puede llevar a una locura interna en  la cual lo último que quieres hacer es suicidio o asesinar a los demás que están a tu alrededor para no seguir sufriendo ese horrible infierno .

"A puerta cerrada" Jean-Paul Sartre: ¿Por que el infierno está en los otros?

Nélida Fernanda Campos Galarza

Jean-Paul Sartre (1905-1980) 


A puerta cerrada (pdf)
A puerta cerrada es una pieza en un acto de Jean-Paul Sartre donde se habla de un infierno diferente al convencional, un infierno donde no hay tortura física, no hay verdugo, no hay salida; donde todo está todo está planeado y acomodado de tal forma que los que lleguen se puedan ver reflejados únicamente en los otros y gradualmente se empieza a depender de esa visión. Los personajes de la obra empiezan a buscar y a exigir la aceptación de aquellos que más los juzgan y los odia.
La falta de espejos en la obra juega un papel importante ya que el verse un espejo es una forma de comprobar la identidad física, de saber que existes materialmente en el mundo. En Estelle la necesidad de ser reconocida físicamente es mayor que en los otros dos personajes ya que, en vida, siempre fue admirada por los hombres debido a su belleza  siempre tuvo fuertes inseguridades pero la reconfortaba saberse deseada por los hombres.  Sin embargo los 3 personajes tienen la necesidad de ser reconocidos por alguien.
Casi al principio de la obra los personajes se están preguntando por que los pusieron juntos y porque no había verdugo e Inés sugiere que “El verdugo es cada uno para los otros dos” (Sartre, 1994). Mientras la obra avanza se hace más obvio que dos construyen el infierno de uno. Para cada personaje hay uno que representa una necesidad y otro que representa un atractivo y un estorbo. Es extraño que el que representa una necesidad para uno es al mismo tiempo el que más lo odia o juzga. Sería más sencillo si faltara uno de los personajes ya que de esa forma al menos uno cumpliría con su necesidad.
Cuando dejan de existir en el mundo se vuelven parte del infierno totalmente, es el único lugar donde alguien los sigue considerando existentes donde conocen sus faltas y el simple hecho de que alguien, aunque no esté vivo, las conozca los ata a ese lugar les da esperanzas y se las quita, los tortura.

Estando solos podrían volverse locos, perderse a si mismo y dejar de sufrir pero no están solos, hay alguien que les recuerde lo que son, lo que hicieron y lo que los atormenta. Eso constituye su infierno 


"a puerta cerrada" de Jean Paul Sartre

La obra se inicia con el Mayordomo conduciendo a un hombre llamado Garcín hacia un cuarto, que la audiencia pronto identifica como el infierno (el infierno puede ser un hotel gigantesco, debido a los "cuartos y pasillos" mencionados en la obra). El cuarto no tiene espejos ni ventanas y sólo cuenta con una puerta, tres sillones, una estatua de bronce y un abrecartas. Finalmente, una mujer, Inés, entra a la habitación de Garcín, y posteriormente otra, Estelle. Después de que ambas ingresen, el Mayordomo sale y la puerta es cerrada con llave. Todos esperan ser torturados, pero no aparece torturador alguno. En lugar de ello, ellos descubren que están ahí para torturarse entre ellos, lo cual parecen estar logrando. Al principio, los tres observan eventos que les conciernen, sucediendo en Tierra, pero finalmente son abandonados con sus propios pensamientos y la compañía de los otros dos. Al final de la obra, Garcín exige salir; tras decirlo, la puerta se abre, pero ninguno decide salir, ya que se dan cuenta de que no pueden vivir los unos sin los otros.

Jean-Paul Sartre FP.JPG



“A puerta cerrada” Jean- Paul Sartre: Concepto de infierno

Laura Isabel Romero Yáñez

A puerta cerrada
El infierno está concebido de diversas maneras en las que resalta en su ambientación el sufrimiento del hombre condenado por sus acciones en la vida, este sufrimiento había sido plasmado como lo dice Garcin al intentar dejar el cuarto: “…Lo acepto todo: los borceguíes, el plomo derretido, las tenazas, el garrote, todo lo que quema, todo lo que desgarra; quiero padecer de veras.” (p.51). El dolor de lo hecho en vida lo “tenía” el infierno en tortura física con terribles temperaturas, paisajes rojos, calderas o bien como Dante nos permite atestiguar: un infierno que sólo castiga el pecado que marcó  al personaje, sin misericordia alguna desgastando psicológicamente y físicamente al hombre; sin embargo Sartre nos presenta esta idea renovada dónde el escenario es un tanto simple: un cuarto cerrado, ningún espejo y tres personas encerradas, condenadas por el maltrato a terceros. Este “infierno” si bien es un tanto caluroso, es bastante cómodo, pero de cierta manera está diseñado para nuestros tres personajes. Ellos van concientizando su estadía en el cuarto y de la manera más asombrosa entablan una dependencia que ellos mismos aceptan al conocer lo peor de cada uno. La cuestión del infierno no pasa desapercibida para ellos y la abordan repetidamente en la obra, cada vez con diferente nivel de conciencia y resignación. Sartre introduce en su historia esta habilidad del ausente de observar su contexto previo y la evolución del mismo, dándoles tiempos para ver que significaron y lo que significan ahora. El dolor de Garcin y Estelle por la situación posterior a su muerte es de naturalezas muy distintas en cada uno pero muestran la debilidad que Inés simplemente no ve ya que ella tiene la conciencia de haber “desaparecido” casi automáticamente después de su muerte.
El infierno lo conforman el desapego a la “vida real” previa, la constante presión que ejercen entre ellos y el miedo de ser olvidados, desechados y rechazados, esto afecta y es propio de cada personaje de manera distinta, si bien sus preferencias y faltas son las que los hacen encajar a la perfección es igualmente la razón por la que se disgustan y de cierta manera se repelen hasta que se entregan a “la verdad”, por lo que abiertamente sin opción alguna anuncia el triángulo de dependencias con el que aceptan vivir para siempre.
Jean-Paul Charles Aymard Sartre 

lunes, 2 de diciembre de 2013

A puerta cerrada, Jean Paul Sartie

                                                                                                                                Miranda Rodríguez
“El infierno son los otros”.
En el ser humano es fundamental la libertad. Lo que nos hace personas es nuestra capacidad y necesidad para construirnos a nosotros mismos en función de nuestros proyectos. Esta dimensión es también lo que nos hace sujetos, no meras cosas. Las cosas no tienen subjetividad, ni voluntad, ni metas, ni están abiertas al futuro, las personas sí. Pero el hombre necesita del otro para su propia realización y para el reconocimiento de sí mismo; no es posible la vida humana solitaria. En este punto se plantea una cuestión fundamental: ¿es posible tratar al otro como a un sujeto, como un ser que tiene sus propios proyectos, como un ser libre? La respuesta de Sartre es pesimista: no. Invariablemente, en la relación con los demás o bien el otro nos tratará como meras cosas o bien nosotros lo trataremos a él; yo intento esclavizar al otro y el otro intenta esclavizarme a mí. La esencia de las relaciones interpersonales es el conflicto. Sartre expresa gráficamente esta idea señalando que “el infierno son los otros”.
Sartre tiene una visión pesimista de la comunicación, para él la presencia de otra subjetividad en mi vida es, en realidad, una intromisión; más aún, trae consigo mi cosificación, mi dejar de ser sujeto para pasar a ser un objeto, un instrumento del otro que me mira. Ni que decir tiene que lo mismo ocurre en el caso inverso: mi aproximación al otro, mi mirar al otro, nunca puede acabar en otra cosa que en el fracaso, bien por ceder ante su subjetividad y perder la mía, bien por tratarla como cosa, esclavizarla. Como señala Sartre “la esencia de la relación entre las conciencias es el conflicto”.
La mirada tiene dos dimensiones: el otro me puede mirar, pero yo le puedo mirar. Surge así la dialéctica de las libertades, la lucha y el conflicto. Ante la presencia del otro caben dos actitudes: o bien nos afirmamos como sujetos y en esa afirmación nos apropiamos de la libertad del otro y cosificamos su ser, o bien intentamos captar al otro en su libertad, en su ser sujeto, pero a costa de perder nuestra libertad y convertirnos en meros objetos.
Esta idea sartriana tiene una consecuencia importante:
Hace al hombre radicalmente responsable: no tenemos excusas, lo que somos es una consecuencia de nuestra propia libertad de elección; somos responsables de nosotros mismos, pero también del resto de la humanidad; lo que trae consigo el sentimiento de angustia y, en los casos de huida de la responsabilidad o la conducta de mala fe, por lo que debemos asumir las consecuencias de nuestros actos de manera responsable.

Así pues como y como dice Sartre: "El hombre nace libre, responsable y sin excusas."